Mendoza, Valles, Montañas y Vinos

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Mendoza, Valles, Montañas y Vinos

Valles, Montañas y Vinos

La RN 40, el Valle de Uco, Luján de Cuyo, Maipú, la ciudad de Mendoza, Uspallata y Puente del Inca fueron parte de un periplo que culminó con un rafting en el río Mendoza y un trekking a Confluencia, el Primer Campamento del Aconcagua. Radiografía de los atractivos de una de las regiones más buscadas por los amantes de la historia, los vinos y la aventura.

El Volkswagen Suran se desliza silenciosamente por la cinta asfáltica de la RN 40 Sur hacia la ciudad de Mendoza, donde esta legendaria vía sólo se detiene para cambiar de denominación cardinal para luego continuar con el nombre de RN 40 Norte. Mientras hiende con su depurada trompa la fría brisa proveniente del Ande, el auto concebido por argentinos en la planta local de la marca alemana y que sólo se fabrica en nuestro país, deja atrás raudamente las alamedas, que le otorgan a la ruta un aire campero que prepara el alma para lo que vendrá. A mi lado, como siempre, Tere, mi mujer, disfruta como nadie de los viñedos que a ambos lado aportan su cuota de verde a una naturaleza agreste, seca, que sólo la mano del hombre ha sido capaz de modificar. Es que el agua, ese infaltable elemento que en la provincia de Mendoza no abunda pero que de tan bien manejada ha producido este milagro, se escurre a cada lado del camino, ya circulando por las acequias, ya desparramándose entre las vides. A lo lejos, las montañas van perfilándose en desprolijo marco, exhibiendo de modo desafiante sus cuerpos ostentosos y los blancos conos de sus cimas, nieves eternas que aseguran la prosperidad de los valles.

A todo esto, la ruta va desgranando nombres que trascienden con su fama las fronteras de la provincia: Valle de Uco, Luján de Cuyo, Maipú y, ya en el final de nuestro periplo, la capital, Mendoza, quizás la ciudad más bella de la Argentina.

Pero no anticipemos impresiones. Sigamos llegando desde el Sur, desde San Rafael, la región que compite por un lugar en el escaparate de la aventura con otras regiones del país.

El Valle de Uco, vinos e historia

Los pueblos se van sucediendo y las regiones vitivinícolas compiten en fama: desde el Sur, aparece el Valle de Uco, tierra de nativos y colonizadores; de historia y de vinos. Se trata de una zona netamente rural, en la que los visitantes no sólo encontrarán algunas de las bodegas más famosas del país, sino también la posibilidad de participar de tareas agrícolas y de realizar una excursión a caballo o, para los no tan jinetes, en sulky, recorriendo las fincas y degustando los exquisitos vinos que se cultivan en las laderas de la Cordillera de los Andes.

Nadie que visite este rincón mendocino, conformado por los departamentos de Tunuyán, Tupungato y San Carlos, se va sin haber comprobado la veracidad de todo lo que se escucha de su gastronomía. Desde su carne con cuero -no dejar de probarla a la masa o a la olla- hasta la challa, el chivo y el lechón cocidos en horno de barro, la mazamorra, las empanadas y el locro, siempre acompañados del exquisito pan casero y regados por el excelente vino valletano.

La historia se agolpa en San Carlos -el departamento más antiguo de la provincia- y su fuerte, cuyas ruinas testimonian la gestación del ejército libertador del General José de San Martín; también, en su Museo Regional, dueño de importantes tesoros arqueológicos.

Los lugares dignos de ser visitados son infinitos, pero el que se lleva los laureles es el circuito del vino, que recorre las bodegas situadas en los faldeos cordilleranos. Allí se destaca el Malbec, la cepa que mejor se da en Mendoza, aunque la tecnología adoptada en los últimos años ha permitido el maridaje y la elaboración de otros vinos de la mejor calidad.

Pero si San Carlos convoca por su tradición y su historia, Tupungato esgrime como argumento sus aguas termales que bajan de los cerrillos, de probadas condiciones terapéuticas gracias a su temperatura (entre 38 y 48 grados), que resultan alcalinas, hipertónicas, mineralizadas, bromadas y altamente iodadas, ideales para tratar reumatismos, fibrositis, miositis, neuritis y bursitis, además de las distintas formas de artritis, gota, obesidad, litiasis, bronquitis crónicas y deficiencias hepáticas y renales. También ofrece como atractivo la Quebrada del Cóndor, única reserva natural del cóndor andino en su hábitat, en donde se puede practicar cabalgatas, caminatas y avistaje de cóndores. En la ciudad resulta imprescindible visitar las casas de los artesanos, que producen trabajos en madera, cuero, metal y otros materiales de la zona. Los restaurantes, por su parte, deleitan a los visitantes con sus comidas típicas.

Tunuyán también es protagonista en el valle desde que el general José de San Martín eligiera esta región para planificar su gesta patriótica y libertadora, tal como se desprende de los testimonios que perduran en la estancia El Totoral, en el paso Portillo Argentino y en el Manzano Histórico. Pero también descuella por ser la sede del Festival Nacional de la Tonada, que suele convocar a más de 150.000 personas a lo largo de varias noches durante el verano.

Luján de Cuyo, la tierra del Malbec

Faltan todavía 18 kilómetros para llegar a la capital de la provincia. Los paisajes montanos se suceden a la distancia. Allí, esta región ha cobrado renombre para el turismo familiar gracias a su variada gama de ofertas de actividades y a sus atractivos. En ese contexto, Chacras de Coria se distingue como un polo de desarrollo hotelero y gastronómico. Nombres como Agrelo, Perdriel, Cacheuta, Potrerillos…, han cobrado fama de la mano de los sublimes paisajes de viñas y montañas.

En el caso de Cacheuta, han puesto en valor el único parque termal de la Argentina, conocido allende las fronteras. En cuanto a Potrerillos, se ha convertido en una villa convocante para aquéllos que buscan disfrutar de la vida al aire libre y con la Cordillera de  los Andes como marco.

Las empresas de servicios cuentan con gran experiencia en la operación de turismo aventura y brindan la oportunidad de practicar actividades tales como trekking, mountain bike, kayakismo y rafting, además de escalada.

Luján de Cuyo se adjudica el título de “Tierra del Malbec”. Y no es para menos si accedemos a la lista de las bodegas que se han afincado en su territorio, integrada por etiquetas por demás prestigiosas.

Maipú, la cuna del vino

La “Tierra elegida”, podríamos llamar a este departamento, que recibió a los primeros viñateros que emigraron de Europa y crearon las primeras bodegas del país. Fue una lucha tenaz, que terminó venciendo las objeciones de la Madre Tierra, que nos les dio cuartel con su clima y sus dificultades ambientales, hasta que se rindió ante la heroicidad de los decididos  italianos y españoles, que hoy le rinden tributo con cada cosecha y cada premio ganado en los mercados más exigentes del mundo.

Pero existe también una Maipú rural, que recibe visitantes deseosos de conocer los productos cosechados en sus fincas, como la aceituna, que ha extendido también la cultura del codiciado aceite de oliva, que en muchas granjas se elabora de modo artesanal. Una de las propuestas más emblemáticas del departamento es la de la Cabaña La Guatana, dedicada a la cría y venta de caballos criollos desde hace 23 años. Enmarcadas por viñedos y olivares, las instalaciones incluyen corrales y studs para alojar su plantel de equinos, que podrán ser recorridas por los visitantes. Los anfitriones no podrían ser mejores: a sus conocimientos sobre el tipo de caballos que crían, Lito Contardi y César Fernández le suman su proverbial histrionismo, que les permite cautivar a quienes se acercan hasta la cabaña y ofrecerles no sólo una cabalgata montados en soberbios corceles de pedigree y clases de equitación, sino también un magnífico almuerzo en el cálido restaurante que tienen a su cargo las chefs Virginia Cordeiro y Agustina Planes. El menú recorre desde platos de la mejor tradición criolla hasta otros de vanguardia, que combinan las últimas tendencias en gastronomía, e incluye manifestaciones culturales a pedido, como shows folclóricos de música y danzas.  Por último, Lito y César le agregan a la jornada de campo un condimento más: la exposición permanente de las sublimes acuarelas de la artista plástica Aída Contardi.

La otra perla, casi desconocida, de la zona, es la destilería Tapaus, donde se elaboran bebidas mediante alambiques tradicionales. Por ejemplo, grappa, pisco, anís y brandi de uva Malbec, además de licores de mandarina, limón, dulce de leche, etc. Su master destiller es Hubert Weber, mientras que Lorena Martínez, su junior destiller, es la única mujer con ese título en la Argentina.

Mendoza, ciudad jardín

La primera mitad del viaje culmina en la ciudad de Mendoza, adonde nos alojamos en el hotel Nutibara, extraño nombre para definir un establecimiento de excelente relación precio-calidad, cuyas tres estrellas ocultan una atención de primera y un hábitat sumamente acogedor.

Al llegar a la ciudad, uno entiende por qué los mendocinos alardean con los paisajes de su capital. En realidad, están plenamente justificados si pensamos que existe la Mendoza petonal; la Mendoza de los parques y plazas; la Mendoza cultural; la de los restaurantes y bares; la de los modernos hoteles y los museos… Tanto es así, que al visitante no le alcanza el tiempo para disfrutar a pleno de todos sus atractivos: tomar un trole y recorrer sus calles, para bajarse en alguna de las magníficas plazas y seguir durante un buen tramo a pie; caminar a lo largo de la peatonal Sarmiento, con sus negocios, sus fuentes y sus cafés con mesas al aire libre, protegidas por una infinita sucesión de pérgolas que le otorgan una real sensación de refinamiento; o visitar el área fundacional y su museo activo, y las ruinas de la Iglesia de San Francisco, templo que perteneció a los jesuitas hasta su expulsión, en 1767, y que fue el único edificio que no fue completamente destruido durante el terremoto que devastó la ciudad en 1861.

Los sitios sanmartinianos están resumidos en un tramo de la calle Corrientes, como el solar de la casa que el Libertador ocupara durante su gobernación de Cuyo y el edificio en donde funcionó la fábrica de armas de Fray Luis Beltrán. Por su parte, el Parque O´Higgins cuenta, además de sus juegos infantiles y su verde fulgurante, con el Acuario Municipal y el Serpentario, para finalizar en la Plaza Sarmiento, donde el escultor Luis Perlotti dejó su impronta en una bella obra, y en la Catedral metropolitana, erigida a principios de siglo con sobrio estilo.

La plaza central de la ciudad es la de la Independencia, cuyas cuatro manzanas sirven de marco a lo más granado del comercio local y de asiento a la feria de artesanos. En los alrededores y dispuestas de modo equidistante, compiten en belleza cuatro plazas más: San Martín, Chile, Italia y España, todas con sus imperdibles atractivos.

Mendoza debe ser recorrida a pie o en trolebús. Y hasta su centro cívico llama la atención de los visitantes, con sus monumentales edificios y la exuberancia de los parques que lo flanquean.

El Parque General San Martín constituye uno de los puntos más atractivos de la ciudad. Creado en 1897 y remodelado en 1940, conserva 420 hectáreas con 50.000 árboles de 750 diferentes especies. La entrada principal exhibe inmensos portones de hierro, forjados con gran arte. Están conformados por cuatro piezas de gran tamaño, a cuyo frente se encuentran réplicas en mármol de carrara de las esculturas de los Caballitos de Marly, cuyos originales están en la Plaza de la Concordia, en París. Se suma a breve distancia y sobre la avenida principal del parque la Fuente de los Continentes, obra en hierro atribuida a la genial escultora tucumana Lola Mora. Sus avenidas y calles responden a un preciso diseño y llevan cada una el nombre de la especie vegetal que las enmarca: Avenida de las Palmeras, Avenida de las Tipas, etc.

Y, así, al final del día, cuando sentimos que hemos comprendido el fenómeno creado por los mendocinos, podremos irnos a descansar a algunos de los excelentes hoteles que posee, no sin antes cenar en Décimo, el restaurante más alto de la ciudad, desde cuya terraza se disfruta de una de las mejores vistas del valle y la Cordillera. Está ubicado en la torre situada en el Nº 7 de la calle Garibaldi y se necesita reservar con anticipación.

Misceláneas

A pesar de su engañosa uniformidad ambiental, la provincia de Mendoza exhibe una gran variedad de ofertas turísticas, basadas en su riqueza histórica, la diversidad de sus propuestas de aventura, el atractivo de sus premiados vinos y el impacto visual de las cimas andinas.

Para realizar un viaje a Mendoza, la agencia de viajes Secon Turismo ofrece innumerables paquetes que incluyen pasajes, hoteles y excursiones, incluyendo la aventura del trekking, el rafting, las cabalgatas y el andinismo, además de la visita a  bodegas y a una cabaña de cría de caballos criollos.

Informes: 4321-1036.

Hacia los Andes

Cuesta abandonar la ciudad. Pero lo que nos espera es tan tentador, que por fin continuamos viaje hacia el Oeste. Primero será Uspallata y, luego, Puente del Inca, la meca de los escaladores de todo el mundo que llegan para desafiar al gigante más alto de Occidente: el Aconcagua.

El VW Suran vuelve a la ruta y su ímpetu refleja la agilidad del motor con el que ha sido dotado. El viaje hasta esta localidad que es el eje de la aventura en la región del Norte, será placentero, y el nuevo producto de Volkswagen responderá como el mejor en las curvas y en las cuestas.

Al llegar a Uspallata, el visitante se topará con una típica población valletana. Con sus alamedas festoneando la avenida de entrada y su solvente infraestructura turística, preparada especialmente para alojar a los visitantes que se encuentran en camino hacia Puente del Inca o que desean contratar una cabalgata, una salida de safari fotográfico o un rafting en el río Mendoza, que nos ha acompañado hasta allí durante casi todo el viaje.

Acompañados por la gente de Aymará Turismo, una de las mejores agencias receptivas de Mendoza, nos dirigimos hacia la oficina de Pizarro Expediciones, prestigioso operador de aventura del lugar, que además de programas de rafting sobre el río Mendoza ofrece salidas a caballo, en mountain bike y en vehículos 4×4, junto con expediciones de trekking y actividades de escalada, como tirolesa y rappel. Con Pizarro hicimos uno de los mejores rafting de nuestra vida, en una mañana fría de enero, que no melló nuestro mejor ánimo para enfrentar algunos de los duros rápidos de este brioso curso de agua. Aullando hasta enronquecer, los tripulantes de nuestra balsa neumática se batieron a fondo para mantener dirección y equilibrio hasta el punto de llegada, adonde nos conjuramos para volver a realizar nuevamente esta aventura en un futuro próximo…

Uspallata va quedando atrás. Nos carcome la impaciencia por llegar a Puente del Inca, en donde Aymará Viajes ha dispuesto todo para que nos alojemos en la legendaria Hostería, que administra, y luego realicemos el trekking hasta Confluencia, el primer campamento que uno encuentra cuando lleva rumbo al Aconcagua.

La hostería es sumamente acogedora. Sus interiores en madera le dan una atmósfera ideal para el clima que allí reina: escaladores provenientes de todo el planeta que van y vienen, algunos ya de regreso y otros, con la ilusión del ascenso plasmada en sus frentes. Por la noche, en el restaurante de la hostería, unos cuentan sus peripecias en las paredes del gigante de piedra y otros escuchan con ansiedad, atentos a la experiencia de quienes los precedieron en la senda que parte de la RN 7 y va en busca de sus laderas.

El encuentro con nuestro guía resultó tranquilizador. A pesar de su juventud, nos tranquilizó su solvencia de conocimientos y su sensibilidad para con estas dos personas que ya superaron en algo la cincuentena y que manifestaban sus dudas.

“Con paciencia y cuidado, casi todos pueden llegar a Confluencia”, nos alerta el guía, quien toma la delantera y nos marca la senda. Interponiendo descansos en la caminata, asistimos a un espectáculo digno de película: andinistas que van y vienen, mulas que trasladan los equipos, saludos en todos los idiomas… Y allí estamos nosotros, entremezclado con la flor y nata del alpinismo internacional, sorprendidos aún por el colorido y el asombro.

Así, a pesar de la tenue llovizna, nuestro paso es firme y acompasado, y nos lleva en tres horas a nuestro objetivo, el primer campamento camino al Aconcagua. Carpas blancas y amarillas, gente que va y que viene, recuas que descienden hacia Puente del Inca…, así es Confluencia. En el campamento de Aymará Turismo nos reciben con un suculento almuerzo de pastas con salsa, y tras un merecido descanso de un par de horas emprendemos el regreso hacia el valle, en donde nos espera un baño caliente y el tiempo suficiente como para comentar con Tere la aventura increíble de haber rozado siquiera el Aconcagua.

mayo 13th, 20088:49 pm @ eduardo