El Auto en Invierno

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El Auto en Invierno

Ante la proximidad de la temporada invernal, nuestro auto debe ser convenientemente preparado para la ocasión. En esta nota sugerimos las adaptaciones en la mecánica, el uso de las cubiertas especiales y las cadenas para nieve, y la mejor manera de manejar cuando enfrentamos una placa de hielo en la ruta.

El invierno está al caer. Y así como empezamos a prepararnos mentalmente para enfrentar los rigores del clima, también nuestro auto nos va a exigir atención. En efecto, debemos empezar a prepararlo para la estación invernal, máxime si vivimos en una zona de frío extremo o tenemos decidido ir de vacaciones a la nieve.
En este sentido, uno de los sistemas que mayor sufrimiento experimenta es el eléctrico. Y ello hasta tal punto, que podemos llegar una mañana y encontrarnos con que el motor no arranca. La razón es la gran demanda de energía que se produce en momentos determinados y que puede dejar completamente descargada una batería.
La situación típica que lleva a esta avería es cuando quedamos varados en el tránsito en hora pico y con las luces encendidas, los limpiaparabrisas funcionando, el motor de la calefacción al mango, la radio encendida y el motor al ralenti. A la mañana siguiente giramos el contacto y el motor comienza a moverse perezosamente, demasiado despacio como para provocar la combustión interna en un bloque que se encuentra a 5 grados bajo cero. Lo paramos y unos momentos después lo intentamos de nuevo… Pero ya no hay manera: el motor de arranque no recibe la suficiente energía, no tiene fuerza para mover la corona del volante.
Ante este caso, debemos decirle a nuestro mecánico que revise la batería y el sistema eléctrico, que no debe demandar más energía que la que nuestra batería puede dar. Si el acumulador no se encuentra al cien por cien de su capacidad, es preferible cambiarlo antes de viajar.

Sistema de refrigeración Otro tema importante es la vida del anticongelante, que no es eterna. Resulta aconsejable cambiar siempre el líquido al comienzo de cada invierno, ya que las altas y constantes temperaturas del verano tienden a degradarlo. Si dejamos el coche estacionado a la intemperie y la temperatura baja tanto que el líquido refrigerante se congela, éste, al dilatarse, puede rajar el block del motor o, en su defecto, saltarán los tapones anticongelamiento. En cualquiera de los dos casos se producirá una avería cara.

Sistema de lubricación Muchos aceites de viscosidades SAE de 20W en adelante, al degradarse tienden a volverse muy densos a baja temperatura (se convierten casi en una grasa). Durante el verano no lo notamos porque la temperatura rara vez cae por debajo de 15 o 20 grados en el block del motor, pero en invierno ocasiona problemas de arranque en frío. El propulsor termina moviéndose inmerso en un material viscoso, obligando al motor de arranque a desarrollar una intensidad de giro que éste no posee, porque la batería no está capacitada para hacer frente a esa demanda. El resultado neto es que la batería se termina estropeando. Comprobar el aceite y, ante cualquier duda, sustituirlo por un SAE 5 o 10w.

Diez consejos para utilizar neumáticos de invierno
1.-¿Por qué neumáticos de invierno?
Cuando la temperatura es inferior a 7ºC, los neumáticos de invierno requieren una distancia de frenado menor en superficies mojadas que los neumáticos de verano. Además, el dibujo de los neumáticos de invierno retiene más elasticidad a bajas temperaturas, garantizando el mejor agarre en nieve y hielo. Comparativamente, la goma usada en los neumáticos de verano pierde agarre.
2.- ¿Cuándo usar neumáticos de invierno?
Es importante no sólo considerar las condiciones meteorológicas desfavorables, sino también observar que la media de la temperatura está por debajo de los 7ºC.
3.- Almacenaje de los neumáticos de verano
Para almacenar los neumáticos de verano, se aconseja limpiarlos junto, con las llantas, con agua, y luego dejarlos secar perfectamente. Después, guardarlos colgados o acostados sobre el piso.
4.- Colocar dos o cuatro neumáticos de invierno
No resulta aconsejable conducir con sólo dos neumáticos de invierno colocados adelante.
5.- Presión en los neumáticos
No es necesario inflar a diferente presión los neumáticos de invierno que los de verano. Es importante verificar la presión cada dos semanas y hacerlo mientras el neumático está frío.
6.- Usar cadenas
El uso de cadenas es obligatorio en algunas regiones. Con los neumáticos de invierno, sin embargo, el uso de cadenas es innecesario. La conducción es mucho más suave y evita la complicación de tener que montar las cadenas.
7.- Conducir en invierno
Conducir en nieve y hielo obliga a adaptar el estilo de manejo. Cuando aceleramos, por ejemplo, no debemos mantener el pie demasiado tiempo en el acelerador: acelerar rápidamente puede provocar que las ruedas patinen y perdamos el control. Es mejor cambiar suavemente a una marcha mayor. Frenar también tiene que ser gradual para evitar patinar y bloquear las ruedas. Es aconsejable intentar frenar con el freno motor y usar el pedal del freno lo menos posible. Mientras se baja una pendiente, se puede evitar el bloqueo de frenos reduciendo marchas. Y si se sube, cambiar a una marcha mayor antes reduce el riesgo de patinar.
8.- Equipamiento de los neumáticos de invierno
Es importante preparar el coche para las condiciones de mal tiempo. Esto incluye, obviamente, instalar neumáticos de invierno pero también comprobar la batería y los niveles de aceite y anticongelante, así como también la presión de los neumáticos. Recordar, cuando dejamos el auto, que debemos dejar los limpiaparabrisas lejos del parabrisas, para que no se congelen. Es aconsejable llevar un cable de arrastre. Finalmente, no dudar en llevar el coche a lavar más a menudo, ya que la sal usada para quitar la nieve de las carreteras es nociva para la carrocería del coche y también para los neumáticos.
9.- Profundidad en la banda de rodadura
Los neumáticos de invierno con menos de 3 mm no pueden ofrecer una óptima garantía de seguridad sobre nieve y hielo. En este caso, se aconseja no reutilizar los mismos neumáticos en la siguiente temporada de invierno. En algunos países europeos, los neumáticos no se consideran neumáticos de invierno si su dibujo es inferior a 4 mm.
10.- ¿Cómo poner las cadenas?
Practicar en casa para aprender a montarlas rápidamente. Llevar siempre unos guantes fuertes para evitar que las manos se enfríen demasiado. Hay que utilizarlas cuando la nieve se acumule. Deben colocarse siempre en las ruedas motrices. Los vehículos con tracción total las llevarán en el eje delantero. Si hay poca nieve, es mejor marchar por las zonas menos transitadas de la ruta, pues se agarran mejor. La velocidad máxima a la que se puede transitar con las cadenas es de 50 km/h. Se desmontarán cuando desaparezca la nieve. Después de su uso, éstas deben lavarse con agua caliente y secarse, para evitar que se oxiden.

Neumáticos, suspensión y frenos El agarre de los neumáticos al suelo (coeficiente de adherencia) disminuye drásticamente cuando la superficie se encuentra mojada. Y ni hablar de cuando hay nieve, hielo o restos de grasa. Es fundamental no sólo que nuestros neumáticos exhiban un dibujo perfecto, sino que, además, la goma se encuentre en buen estado. También es muy aconsejable comprobar el estado de los amortiguadores y de los frenos (pastillas/zapatas y discos). La diferencia entre parar en dos metros evitando una colisión y hacerlo en tres sin poder evitar el golpe con el de adelante, radica en unos pocos milímetros de dibujo en la banda de rodado y un 10 por ciento más en la eficacia de los amortiguadores y los frenos.

Neumáticos de contacto, el calzado para la nieve y hielo Los neumáticos de nieve, a los que los profesionales nominan también con las siglas M+S (Mud and Snow, en inglés barro y nieve), están especialmente diseñados para permitir al vehículo circular en condiciones extremas, especialmente con hielo y nieve.
El alto poder de agarre de estos neumáticos se consigue gracias a la utilización de compuestos especiales tanto en la carcasa del neumático, que soporta temperaturas extremas sin endurecerse ni deteriorarse, como en la banda de rodadura, que contiene un caucho con un alto contenido en sílice, que multiplica su poder de adherencia sobre nieve y hielo. Además, este tipo de neumático dispone también de un dibujo con múltiples laminillas que actúan como garras al rodar.
La mayoría de los M+S incorporan, además, unos pequeños agujeros para colocar clavos de tungsteno, capaces de “agarrar” al vehículo al terreno en superficies prácticamente heladas, como bien lo saben los conductores en los países del norte de Europa y América.
Sin embargo, tienen el inconveniente de su alto desgaste sobre suelo seco, por lo que se desaconseja su uso sobre asfalto caliente. Para países con grandes contrastes de temperatura, como España, son más recomendables los neumáticos polivalentes.

Ahora, a manejar…

Pero no sólo hay que contar con neumáticos apropiados cuando manejamos en la nieve: también tenemos que tener nociones básicas sobre cómo hacerlo. Al respecto, una de las situaciones más peligrosas y difíciles de resolver en la conducción se produce cuando nos encontramos con una placa de hielo sobre la ruta. Son muy difíciles de detectar pues suelen aparecer repentinamente a la salida de una curva, habitualmente en zonas de sombra y no siempre en lugares de montaña. Las heladas suelen producirse a última hora de la noche y a primera hora de la mañana.
Es importante tomar precauciones, máxime cuando hoy en día muchos de los modelos de autos de gama media disponen de avisadores de temperatura con marcas inferiores a los dos grados sobre cero. De este modo, el conductor es alertado sobre la posibilidad de que haya placas de hielo adelante.
Lo primero que tenemos que hacer es reducir la velocidad y mantener una distancia de seguridad suplementaria con el vehículo que nos precede, para, de este modo, disponer de mayor espacio en caso de apuro. Como medida de precaución, habrá que intentar no ceñirse demasiado en las curvas, pues es en estas zonas donde se suele situar una mayor concentración de hielo, dado que no hay huellas de otros vehículos que marque el recorrido.
Si nos encontrásemos repentinamente ante una placa de hielo, tenemos que actuar con rapidez aunque, al mismo tiempo, con mucha serenidad. Lo más importante es no frenar bruscamente ni provocar violentos movimientos del volante, pues la diferencia de adherencia puede provocar un patinazo. Es importante marcar la trayectoria de manera muy suave y limpia, ayudando al vehículo a salir de la curva abriendo ligeramente la traza hacia el exterior, de modo casi natural.
Resulta conveniente desplazarse con cambios largos, que permitan circular a entre 1500 y 2500 rpm, para que los movimientos se transmitan con la máxima suavidad. Si necesitásemos frenar, pisaremos con muchísima suavidad el pedal. El ABS ayuda, pero no es un remedio infalible ante el hielo. Si en un vehículo equipado con este elemento detectamos que el pedal del freno tiembla al pisarlo, podemos apretar con firmeza, pues es señal de que está funcionando correctamente.
Si el coche sobrevira, es decir, la parte trasera trata de adelantarnos, deberemos girar el volante suavemente en sentido contrario. En una curva hacia la derecha, lo más normal es que la parte trasera derrape hacia el exterior, ante lo cual giraremos el volante hacia la izquierda hasta que el vehículo recupere su línea. Una vez recuperada la trayectoria, enderezaremos el volante y aceleraremos levemente para recuperar definitivamente el control.
Prudencia, serenidad, conocimientos…, son los tres pilares sobre los que se apoyan las vacaciones en la nieve y en familia.

mayo 5th, 20097:01 pm @ eduardo