Mil Millas Sport

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Mil Millas Sport

EL CLÁSICO SE CORRIO UNA VEZ MAS

Con David Nalbandián, finalizó esta nueva edición de la tradicional competencia, en la que el triunfador fue el italiano Luciano Viaro con un Alfa Romeo 6C 1500, del año 1928. El escenario fue la Patagonia y participaron 166 tripulaciones, de las cuales 22 fueron extranjeras.

El italiano Luciano Viaro se adjudicó la XIX edición de las Mil Millas Sport, luciéndose con su Alfa Romeo 1928. Se había mantenido entre los 3 punteros durante todas las etapas de la competencia, al mando del automóvil que llego al país por gentileza del Museo Alfa Romeo. Hasta aquí, la noticia. Pero antes de comentarla y sacarle el jugo a datos más coloridos, deberíamos recordar de qué estamos hablando cuando nombramos las Mil Millas.

Las 1000 Millas Sport es la competencia histórica de la Argentina. Verdadero deleite para cualquier amante del automóvil, la carrera sólo admite vehículos Sport Clásicos, gracias a lo cual ha conseguido un magnífico recorrido por la historia del automóvil.

En el año 1986, cuando un grupo de entusiastas viajó a Brescia para participar del evento Mille Miglia, se comenzó a gestar la idea de tener una gran prueba rutera de autos sport en la República Argentina. Pasaron algunos años para que la idea tomara forma, pero finalmente en 1989, organizada por el Club de Automóviles Sport, se corrieron las primeras 1000 Millas Sport de la República Argentina.

Las 1000 Millas es un evento en el cual la camaradería está por encima de la competencia y en el que el entusiasmo por manejar estos autos en este entorno de más de un centenar y medio de tripulaciones, es lo central. Tan sólo detenerse en la ruta para oír el paso de una rugiente Ferrari, apreciar la vanguardia tecnológica de un Alfa-Romeo de la década del ’20, o quizás la soberbia presencia de un Mercedes de los ’50, las delicadas piezas de una Bugatti ’35, las suaves y elegantes líneas de los Jaguar o un potente gran turismo de los ’60 o ’70, es suficiente para deleitarse. También podemos volver a ver en acción por estas tierras a los gloriosos Sport Prototipos nacionales de fines de los ’60 y principios de los ’70, como son las Liebres, los Baufer o un Huayra, e incluso aquellas baquet Studebacker, Gardner o Packard de la década del ’20.

Al recibir el trofeo, Viaro declaró: “Es un orgullo haber participado de la más prestigiosa carrera de autos clásicos de América Latina. Argentina es, sin duda, el centro del automovilismo en esta región”.

Su copiloto fue el jovencísimo Juan Cruz Sánchez Mariño, quien corrió por segunda vez junto a Viaro, mientras que en el segundo lugar se ubicó Buga Tina, apenas un punto por debajo de Viaro. Pero no podemos dejar de reconocer a un triunfador moral, que tuvo que vencer varias complicaciones previas: Juan Tonconoguy, cuyo Riley Sprite de 1963 llegó a Bariloche 1 hora antes de la bajada de bandera debido a diversos problemas… a pesar de lo cual finalizó en el tercer lugar con una performance impecable.

David Nalbandian, el mejor tenista argentino del momento y uno de los mejores del mundo, corrió este año por primera vez las Mil Millas Sport y recibió un trofeo como homejane a su brillante performance. Se ubicó entre los 30 mejores corredores de la competencia, demostrando una alta competitividad al volante, tanto como la que demuestra en los courts. Su novia, Victoria Bosch, lo acompañó en todo momento, manteniendo un extremadamente bajo perfil, sin renunciar a tomarle fotos junto al Jaguar XK 120 del año 1953, claro.

Consultado sobre la opinión que le merecía la prueba, el tenista declaró: “Quiero seguir corriendo las Mil Millas Sport; es uno de los mejores eventos en los que he participado”. Y se notó: David mantuvo en todo momento un gran espíritu de camaradería, tanto que al finalizar cada etapa era de los primeros en exigir los resultados de la jornada.

La original Mille Miglia Storica de Italia fue creada en 1927. Tenía partida y arribo en el mismo punto: Brescia-Roma-Brescia. Hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Mercedes Benz y Alfa Romeo disputaron el liderazgo en esta competencia. Ya en la posguerra, autos como Maserati, Jaguar y Ferrari se involucraron en esta particular prueba y se disputaron el triunfo en una de las competencias más importantes del calendario internacional.

En la edición de 1957 de la Mille Miglia, un trágico accidente que se llevó la vida de dos pilotos y varios espectadores, sumado a la sensibilidad que dejó el terrible accidente de Le Mans ’55, provocó el fin de esta competencia. Apenas una década más resistió la mítica Targa Fiorio.

Esta edición de Las 1000 Millas Sport de la República Argentina se realizó en el sur del país y recorrieron los caminos entre lagos, valles y montañas de la Patagonia, entre las provincias de Río Negro, Neuquén y la vecina República de Chile, con cabecera en el imponente Hotel Llao Llao, en San Carlos de Bariloche.

Esta prueba reúne anualmente a los amantes de los autos clásicos y sport, fabricados entre los años 1915 y 1981 Homologados por la F.I.V.A (Fédération Internationale des Véhicules Anciens) y agrupados en distintas categorías según su antigüedad.

Organizada por el Club de Automóviles Sport de la Argentina, las 1000 Millas Sports de la República Argentina es considerada la más importante del Campeonato Nacional Sport Histórico de Regularidad y participa del calendario mundial de la F.I.V.A.

Su enorme prestigio se ve reflejado en el aumento de las tripulaciones extranjeras, tanto de países vecinos como de Europa y Norteamérica, destacándose los protagonistas de la Mille Miglia italiana.

En esta XIXª edición, en donde cada año participan más de 150 vehículos de incalculable valor histórico conducidos por binomios de más de 17 países, los pilotos se lanzaran a vivir esta aventura transportando por el Sur argentino un verdadero museo ambulante. El nivel de los auspiciantes lo dice todo sobre la importancia mundial de la prueba: YPF, Etiqueta Negra, Mox, Puente, Honda, Bianchi, Altamarca, Seiko, Chivas, Fenoglio, Calvin Klein, Paty, Jagermeister, Visconti, Lan, Isaura, Gola y Llao Llao.

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Brescia-Roma-Brescia era muy larga y hacia pensar en un horario ferroviario más que una carrera automovilística. Le buscaban un nombre: Giro de Italia…, no. Criterio de los Autos Sport…, no. Y así siguieron descartando títulos y frases. De pronto, mientras estaban contando sobre el mapa las distancias, alguien preguntó “¿Cuánto tiene de largo esta carrera?” “Más de mil kilómetros, casi, 1600 kilómetros”, contestó otro. “O sea mil millas”, dijo Mazzotti, quien acababa de llegar de un viaje por América del Norte. Y preguntó de inmediato: “¿Por qué no la llamamos Coppa Delle Mille Miglia?”. Algunos objetaron el nombre porque parecía muy americano, pero después de todo los romanos medían en millas sus distancias, así que para nada estaban alejados de las más antiguas tradiciones. Finalmente, Nando Minoja, piloto del O.M., el primero en llegar al Viale de Venecia a las 6 de la mañana del 27 de marzo de 1927, mientras Brescia todavía dormía, se proclamó vencedor de la primera Coppa Delle Mille Miglias, aunque jamas se imaginó que iba a ser una de las competencias más importantes del ambiente automovilístico, que trascendió a sus creadores y protagonistas iniciales.

Para quien vive en Brescia, las Mille Miglia forma parte de su cultura y ellos la llaman “La Corsa Piu bella del Mondo”. Quizás nadie pensó en la definitiva desaparición de la competencia a pesar de que por un período de 30 años -desde 1927 hasta 1957- representó el evento motor más esperado de Italia. Pero después del ´57 fueron prohibidas las carreras sobre rutas.

El por qué de tanto éxito de esta carrera lo describe el periodista Della Gazetta Dello Sport, Giovanni Canestrini, uno de los fundadores de la carrera, en una nota de 1956: “La Mille Miglia generan siempre tanto entusiasmo e interesa a tantos millones de deportistas en todo el mundo, porque ha conservado el carácter romántico y un poco aventurero de las primeras carreras automovilísticas; porque ésta se lucha sobre la ruta tras los aplausos del público; porque los pilotos afrontan la incógnita del camino; y porque durante cada año se puede constatar el progreso del medio mecánico”.

Entre algunas de las anécdotas de aquella época que todavía se comentan está el famoso sobrepaso de Nuvolari a Varsi, de noche y con los faros apagados para que su adversario no lo viera llegar hasta cuando fuera demasiado tarde.

Entre otros personajes conocidos que participaron de esta competencia estuvieron Federico Alvarez Castillo -quien resulta uno de los más fieles seguidores de las 1000 Millas Sport-, con un espectacular Jaguar XK 120; el bodeguero Hugo Pulenta y su hija Nina, quienes lideraron entre los Porsche con un modelo 356 D del año 1959; y el periodista Enrique Llamas de Madariaga, de muy buen desempeño en las rutas patagónicas con un Volvo 122 del año ’62.

El auto más antiguo de la competencia fue un Striker Squire de 1917, único en su tipo en el mundo. Otro auto emblemático fue el Bentley 100 MPH Super Sport conducido por el inglés William Medcalf. Y también vale la pena mencionar como una joya a la Bugatti T 38 de Manuel Elicabe, que consiguió el 4º puesto de la carrera.

La más glamorosa dupla fue la integrada por el Jaguar E y su piloto, Marlene Zichy Tyssen. Corredora habitual de las 1000 Millas, Marlene se destacó también por usar un mameluco plateado y fucsia, que hacía juego con su automóvil.

mayo 13th, 20087:59 pm @ eduardo