24 ATVs, 840 km y 5000 m.s.n.m. son los números de esta expedición extrema que unió Fiambalá, Antofagasta de la Sierra y Las Grutas, en el Paso de San Francisco, en la Puna catamarqueña. Fueron cuatro días disfrutando de agrestes paisajes y experimentando la dureza de la alta Cordillera.

Esta dura expedición se hallaba atrasada en nuestro cronograma de actividades. Considerábamos que debido a las exigencias propias de un viaje de altura, sumadas a las grandes distancias, quienes participaran debían contar con cierta experiencia. Así que teniendo en cuenta los años y los kilómetros recorridos por muchos de nuestros habituales acompañantes, es decir los 23 viajes acumulados, y también el 5º aniversario que cumplía nuestro club, decidimos organizar un viaje inolvidable.

Sabíamos de antemano que los ATVs con carburador sufren rápidamente las consecuencias de la altura, y que los largos recorridos diarios producen el deterioro de los cuerpos, que van experimentando un gradual agotamiento síquico y físico, así como también que mantener contenido al grupo durante varios dias sin que el soroche se adueñara de sus integrantes, no iba a ser tarea fácil. Sucede que en la altura es común sufrir los efectos del soroche (en lengua quechua, “suruchi”), que no es ni más ni menos que la dificultad de respirar que provoca la rarefacción del aire. Sus síntomas son mareos, náuseas y dolores persistentes de cabeza.

Finalmente, la columna partió hacia la aventura…

Día 1: 246 km

Salimos de Fiambalá a las 9:15. Los ATVs parecían verdaderas mulas debido a la gran carga que llevaban encima, dado que nada podía faltar para estos cuatro días de recorrido. Dentro ATV Fiambala Catamarcade la gran caravana contábamos con el ATV de Marcelo, un Yamaha Kodiak 450 4×4, con un importante segundo botiquín muy bien preparado y un tubo de oxígeno para emergencias, que en la última jornada resultó un aliado fundamental.

Nos dirigimos a nuestro primer objetivo: la escuela de Mesada de Zárate, una escuela albergue donde muchos de sus alumnos realizan un trayecto de 4 horas para asistir a clase. La escuela está situada a 2200 m.s.n.m., en un tan desolado como encantador paraje, en donde experimentamos nuestra primera gran sorpresa al enterarnos por la orgullosa maestra del lugar que la asistencia de los alumnos era perfecta. También vivimos todos un momento de intensa emoción –y, especialmente, la directora– cuando entregamos las donaciones que teníamos previstas. Si bien no resulta ideal llevar sobrecarga en un ATV, el gran entusiasmo que despertó la realización de este gesto solidario hizo milagros y en los “racks” de carga entró de todo…

Encaramos un rápido ascenso y fuimos notando cómo la vegetación comenzaba a desaparecer a medida que ganábamos altura. Tomamos un camino de cornisa y realizamos un descenso abrupto para transitar por el cauce del río Abaucan, que en época de pos primavera-verano es casi intransitable debido al daño producido por las lluvias y el deshielo.

La gran víbora de color pintada por los 25 ATVs serpenteaba por la montaña, trepando y trepando hasta encontrar la famosa “Z”, la cual, por obra de Vialidad, ofrece habitualmente mejores posibilidades de tránsito y menores oportunidades de atascamiento. A propósito, se trata de una gran formación arenosa; un inmenso médano erigido en medio de la montaña, que siempre corta el camino. Para poder continuar, las máquinas viales, debido a la diferencia de altura y a los precipicios existentes, le dan una clara forma de “Z”.

Superado este tramo y ya con unas cuantas horas de zaranda en los ATVs, además Mobdro App de excelentes paisajes, la consulta fue unánime: “¿¡A qué hora comemos!?”

Paso San Francisco CatamarcaUn oportuno lugar, con toda la cordillera de San Buenaventura de fondo y el comienzo de los grandes arenales de altura, sirvió para reponer energías y continuar con mayor entusiasmo la marcha. Varios aprovecharon también para recargar combustible.

Un extenso arenal en subida nos llevaría directamente a la hollada del Cerro Blanco, a la que entramos por su abra Sur, a los 4200 m.s.n.m.

Decidimos reagruparmos debido a que había algunos integrantes del grupo muy retrasados. Y si bien no existían inconvenientes con nuestra comunicación por equipos VHF, razones de seguridad aconsejaban esperar a los rezagados para seguir la marcha todos juntos. La justificación para el retraso era lógica: con tantos paisajes desbordantes para los ojos, muchos no querían perder la oportunidad de llevarse las imágenes en la cámara digital. Es que no terminábamos de asombrarnos con la majestuosidad de un lugar que ya aparecía otro tan imponente como aquél, como el largo campo de piedra pómez, semejante a un campo lunar, que dejó petrificado a todo el grupo.

Tres horas más nos llevó completar los 246 km, que insumieron 12 horas en total. Finalmente, llegamos a Antofagasta con la última gota de luz para disfrutar de un merecido y reparador baño, que acompañamos con una calórica cena.

Día 2: 100 km

A las 7 de la mañana se levantó un grupo que tenía que acondicionar sus ATVs, debido a que en los últimos kilómetros del día anterior habían renegado con los carburadores. Así fue que Oscar y Emilio, sin poderle darle solución al tema, decidieron quedarse para poner todo en orden, considerando que aún faltaban dos largos y duros días de travesía. Lo mismo hicieron Francisco y Osvaldo, quienes no se encontraban en muy buenas condiciones físicas y optaron por perderse el programa de ese día para no desacomodar a todo el grupo.

Los demás partimos hacia laguna Diamante, que se halla dentro de la caldera del Volcán Galán por largas planicies, algunas estrechuras con mínimas situaciones de trail aunque muy divertidas, y largos descensos que al regresar se tornaron muy complejos. Luego de atravesar espectaculares paisajes, que nos asombraron y desbordaron, apareció el manto azul turquesa de la laguna, que reflejaba todos los contornos de la montaña y semejaba una increíble piedra preciosa…

ATV en CatamarcaLuego de unos cuantos minutos de emocionada contemplación, reordenamos la caravana y emprendimos el regreso. A pocos kilómetros nos encontramos con la gran dificultad: una larga subida con muchos grados de inclinación, un suelo totalmente suelto y los 4970 m.s.n.m. castigaron a muchos de los ATVs y dejaron exhaustos a sus pilotos. Así, algunos subieron con lo último que les quedaba de potencia, mientras que otros lo hicieron mitad jineteando y mitad empujando, y algunos tuvieron que ser remolcados por un par de ATVs, lingas y destacado trabajo de por medio. Lo cierto fue que finalmente pudimos acomodar la situación y superar con éxito el obstáculo.

Lento fue el regreso a la hostería, que se produjo bajo la tenue luz provocada por los últimos y rojizos rayos del sol. Todo fue preparar el equipo y cargar combustible, ya que en los dos días restantes y durante los 465 km que faltaba recorrer, debíamos autoabastecernos de todo.

Día 3: 164 km

Seguíamos con suerte: el clima estaba de nuestro lado. Los ATVs que en el día anterior habían sido carburados respiraban ya sin toser, por lo que emprendimos la marcha muy temprano en la mañana para aprovechar las horas de luz, dado que necesitábamos llegar de día al punto fijado y armar el campamento con luz suficiente. Recorrimos de Norte a Sur la laguna colorada, que se encontraba completamente seca hasta Purulla, y posteriormente, antes de emprender una gran subida por una gigantesca quebrada, decidimos sacar las viandas y tomarnos un descanso. Era la única oportunidad de disfrutar de la sombra que a esa hora proyectaban los ATV.

Muchos preguntaban por ALR, quien se encarga habitualmente y desde hace años de prepararnos los chivos, corderos, asados y guisos en la montaña. La respuesta fue que, por razones obvias, como por ejemplo la altura, la comida debía ser liviana durante casi toda la expedición. A todo esto, algunos se comieron las viandas de los más distraídos, pero nunca pudimos descubrir a los responsables.

Subimos hasta los 4200 m.s.n.m. para dejar el valle y tomar rumbo NO hasta el Salar de Mobdro APK Antofalla, a cuyas orillas debíamos armar el campamento y adonde llegamos con buena luz y sin complicaciones. Mientras algunos armaban sus carpas, otros se ocupaban de la cocina. Y fue así que calentamos agua y en pocos minutos nos aprestamos a disfrutar una buena sopa y un exquisito plato de arroz… a 3300 m.s.n.m. La noche era espléndida y no soplaba viento.

A todo esto, un vinito que había sorteado el control de carga inspiró a Ricardo, el sunchalense, quien nos brindó su repertorio de cuentos, haciendo gala de un humor proverbial y acortando la noche.

Día 4, el último: 121/180 km. Total: 301 km

A las 7 de la mañana ya se oía el ronroneo del agua hirviendo, mientras que los movimientos adentro de las carpas se vislumbraban apenas con el impactante amanecer.

El rápido desarme de carpas, el desayuno cordillerano (café, té y variedad de galletas), la carga de combustible y la puesta en marcha de los ATVs, avisaron de nuestra partida para recorrer los últimos 120 km de despedida, que no lo fue aún de los mas bellos, enigmáticos y fantásticos paisajes. Todos reconocían el Volcán El Peinado, allá a lo lejos, pero no decían nada.

ATV Catamarca ArgentinaCruzamos el tedioso Salar de Antofalla, que dejó suspensiones y columnas completamente arruinadas. Lentamente fuimos sorteando los escoriales, cuidando esmeradamente los neumáticos, en tanto que las trepadas a los arenales se tragaron nuevamente a varios.

La acción seguía. La altura cordillerana nos obligaba a transitar lentamente y nos hacía saber que estaba presente, a tal punto que uno de los aventureros comenzó a sentir la dureza de la altura, que se sumaba a un cuadro gripal complejo. Asistencia perfecta del ATV de servicios con el oxígeno a cuestas para que Armando pudiera salir airoso, a lo cual sumó su propio esfuerzo personal.

Continuamos la marcha hasta que llegó la cereza del postre: la laguna del Volcán El Peinado. Con sus dispersas y coloridas piscinas, y el imponente cono volcánico que ahora se había convertido en gigante, erigiéndose en un magnánimo protector de la Cordillera, el paisaje dejó mudo a todo el grupo, que permaneció sumido en un espeso silencio hasta que reaccionaron las cámaras de fotos, que con sus incesantes “clics” rompieron el hechizo en que habían caído estos verdaderos “duros” de la aventura.

Pasaron los últimos escoriales y salimos al pavimento, que nos llevó hasta el Campamento de Vialidad de Las Grutas, adonde ALR nos esperaba con un espectacular y merecido guiso de lentejas con panceta y chorizo colorado. De aquí en más, la aburrida y monótona ruta pavimentada, con pinchadura incluida, que nos llevaría a Fiambalá, sirvió para distenderse un poco y reflexionar sobre las vivencias que habíamos experimentado.

La expedición en números

Participantes: 24

ATVs: 24.

Organización: Un guía en ATV comunicado por VHF, camioneta Toyota SW4, asistencia y gastronomía.

El guía cuenta con cursos de socorrismo en zonas agrestes y búsqueda y rescate en alta montaña, ambos con título oficial.

Se dio parte y listado completo de participantes a GN.

Botiquines primeros auxilios: 2+ 1 tubo de oxígeno para emergencias.

Accidentes: 0.

Incidentes: ATVs mal carburados y pinchaduras. Caída lateral de un ATV sin consecuencias ni roturas.

Días de expedición: 4.

Distancia promedio por día: 202,5 km.

Distancia total: 810 km.

Dificultad: Alta.

Clima: Excelente.

Tiempo de marcha real: 35h 45m.

Kilómetros por hora: 22, 90.

Altura máxima sobre el nivel del mar: 4980 metros.

Marcas participantes: Arctic-Cat, Honda, Kawasaki, Polaris, Suzuki y Yamaha.

Informes: www.atvclubargentina.com.ar

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